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¿Cómo elegir un videoproyector? : Guías de eBay

Escribe una guía Guías creadas por: polenafgano ( 329La puntuación de votos es de 100 a 499)  Uno de los 25 mejores autores
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Guía consultada: 5649 veces Tags: videoproyector | Retroproyectores | cine | pantalla cine | home cinema


¿Cómo elegir un videoproyector?

 

Para los amantes de la imagen


 
 
¡Como en el cine!

¿Una imagen de tres metros en su salón? Hoy en día es una realidad, gracias a los videoproyectores. Este pequeño aparato es una verdadera linterna mágica, pues permite proyectar cualquier fuente de vídeo o informática sobre una pantalla grande. El desarrollo de las diferentes tecnologías es incesante (tri-tube, LCD, DLP…) en pos de una imagen cada vez con más brillo y contraste. Atrás quedaron aquellos primeros modelos que ofrecían una luminosidad similar a la de una linterna y que requerían una oscuridad absoluta para poder ver la proyección. Ahora, incluso a plena luz del día (si bien es preferible utilizar una luz tamizada), se tiene la sensación de estar en el cine. La luminosidad se mide en lúmenes y conviene saber que cuanto más potente sea el proyector, mayor podrá ser la imagen. En la actualidad, los modelos de gama baja llegan a los 1.000 lúmenes, lo que permite pensar en proyecciones de entre 1,5 y 2 metros de base. Así, hasta diez espectadores pueden sumergirse en la acción sin problemas. Para conseguir una imagen con más brillo y contraste, y ligeramente más grande (2,5 m de base), es mejor decantarse por los modelos de 1.500 lúmenes. Por encima de esta cifra, abandonamos ya el terreno doméstico para pasar al de los profesionales. Por lo que respecta a las dimensiones, son bastante reducidas, ya que los proyectores pueden colocarse de forma permanente en el techo o debajo de una mesa baja. Existen incluso modelos de tamaño muy pequeño, que pesan menos de 1,5 Kg. y son, por tanto, fáciles de transportar. Este tipo de videoproyectores es ideal para determinados profesionales.

Retroproyectores.

Los retroproyectores pueden producir una imagen de más de 60 pulgadas y siguen siendo más discretos que un televisor clásico, sobre todo en lo que se refiere a la anchura. Este aprovechamiento del espacio se debe a un sistema de espejos que reenvían la imagen proyectada a través de un tubo catódico clásico. La pérdida de intensidad luminosa y de contraste es hoy en día casi nula, y los resultados son muy precisos. Determinadas marcas han desarrollado incluso retroproyectores que utilizan pantallas de cristal líquido. Como resultado, la imagen es aún más bella y las dimensiones menores. Este tipo de retroproyector es el aparato ideal para reproducir imágenes a pleno día o en exteriores. El principal criterio de elección de un retroproyector deberá basarse en el contraste y el brillo de la pantalla, que por lo general son inferiores a los de un televisor clásico.

 

 Para los amantes del buen sonido


 
 
¿Y el sonido?

Para meterse de lleno en una película, es de gran importancia el aspecto sonoro. En los últimos años, los estudios de cine han hecho enormes progresos en este ámbito y la mayor parte de las películas tienen una banda sonora muy bien trabajada con el fin de que el espectador se sienta transportado al corazón de la acción. Aunque se utilizan diferentes tecnologías, las más habituales suelen ser el sonido Dolby AC-3 y el DTS. Estos sistemas incorporan hasta 7 bafles: dos principales (estéreo básico), uno central (voces), dos traseros y una caja de graves. Para reproducir todo este ambiente sonoro, es necesario disponer de un lector de DVD compatible con vídeo, así como de un amplificador de audio de las características adecuadas. Se trata de una inversión adicional, pero que da vida a la proyección. Conviene saber que la mayor parte de los televisores de gran tamaño, al contrario, por supuesto, que los videoproyectores, se venden con un conjunto completo de bafles. Es cierto que la calidad no es la misma que la de los elementos por separado, pero tampoco es mala.

 

Trucos y astucias


 
 
La importancia de una fuente de excelente calidad

Parece evidente que la calidad de la fuente incide directamente en la calidad de la proyección: por un lado, resalta hasta el más mínimo defecto de la imagen, pero por otro, reproduce la belleza de la película con la misma intensidad. Se impone, pues, la señal digital, ya proceda de un DVD o de un vídeo, de una cadena de emisión por cable o de una videocámara. Y como la mayor parte de los modelos incorporan también componentes informáticos, es posible conectarlos al ordenador. ¡Ideal para navegar por Internet a lo grande y sumergirse totalmente en un videojuego! Conviene saber que, aunque tengan la misma luminosidad, no todos los modelos son equiparables. La parte electrónica es lo que marca la diferencia. Algunos están equipados con un doblador de líneas, un sistema electrónico que desdobla la señal de vídeo y logra una imagen casi el doble de nítida y precisa. Por último, de nada sirve tener un videoproyector maravilloso si los cables que lo conectan a los periféricos de vídeo son de mala calidad. Pérdida de definición, imágenes parásitas e imágenes fantasma… el resultado puede llegar a ser catastrófico.

No descuide la pantalla

Contrariamente a lo que han hecho muchos fotógrafos durante años y años, una simple sábana blanca no puede sustituir a una buena pantalla, que aumenta el brillo, el contraste y la nitidez de la imagen de vídeo. Existen distintos tipos de pantalla (blanco mate, perladas, metalizadas…), cada una con sus ventajas e inconvenientes en función de la configuración que usted haya definido. Lo más práctico es elegir un modelo que pueda fijarse en el techo, de manera que pueda desplegarse en cualquier momento, sin ocupar espacio ni romper la armonía.

Cuestión de peso y tamaño

Cada año, los fabricantes baten récords en lo que respecta al tamaño de los televisores. Los modelos más recientes alcanzan las 60 pulgadas, lo que les permite competir con las pantallas de plasma y los videoproyectores. Hay dos formas de obtener una imagen de gran tamaño: mediante un tubo catódico clásico o mediante un retroproyector. Las imágenes que se consiguen con un tubo catódico tienen claramente más brillo y contraste que las de los retroproyectores, pero necesitan un espacio adecuado. ¡Eso sin contar con que el peso del aparato (hasta 90 Kg.) obliga a comprobar el estado del suelo y representa algún que otro problema en caso de mudanza! Los hay en formato de imagen 4/3 ó 16/9, una elección crucial para una compra de este tipo. Aunque los de 16/9 no interesen más que para las películas en DVD o vídeo, es preferible apostar por este formato, que probablemente se impondrá en los años venideros. Por supuesto, las televisiones muy grandes incluyen todos los avances tecnológicos en el campo de los tubos catódicos, además de que todos los modelos de gama alta están provistos de la función 100 Hz, que elimina el parpadeo, y de pantallas planas (sensibilidad mínima a los reflejos luminosos).

 


Identificador de la guía: 10000000001406756Guía creada el: 17/07/06 (actualizada el 16/06/10)

 
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