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¿Cómo elegir una videocamara digital? : Guías de eBay

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Guía consultada: 6840 veces Tags: videocamara digital | camara digital | videocamara | camara | Digital cam


¿Cómo elegir una videocamara digital?

Consejos prácticos
 
 
 
Los formatos.

En el mundo del vídeo de gran público, existen únicamente dos formatos de casete que utilizan la tecnología digital. El más extendido es el mini-DV. Estas casetes de pequeño tamaño permiten fabricar videocámaras ultracompactas. Aunque la duración máxima de grabación queda limitada a 80 minutos a velocidad estándar (modo SP), es posible aumentar el tiempo de grabación en un 50%, es decir, 2 horas a velocidad lenta (modo LP). Al ser la cinta magnética muy fina, hay que tener cuidado de no forzarla demasiado con operaciones de lectura o escritura repetidas, so pena de arrugarla, lo que originaría un mosaico en la pantalla. En cambio, el formato Digital 8, mucho menos delicado al estar dotado de una cinta más grande y gruesa, utiliza las mismas casetes que los antiguos formatos analógicos de 8 mm y Hi-8. Si bien la duración de la grabación no supera la del mini-DV, este formato es totalmente compatible en lectura con las casetes de 8 mm y Hi-8. Como contrapartida, el tamaño de la casete obliga a hacer importantes concesiones en lo referente a la compacidad de la videocámara. La única solución para minimizar los inevitables problemas de desgaste de las casetes de vídeo (inherentes a la cinta magnética) es sustituirlas por un disco informático, que es lo que actualmente se está desarrollando con la aparición de una videocámara que graba en DVD-RAM.

Los 3 estándares.

En el mundo del vídeo existen tres estándares: PAL, SECAM y NTSC. Cada uno define la manera en la que se graba la señal de vídeo, compuesta de datos sobre la luminancia (imagen en blanco y negro) y la crominancia (el añadido de color), así como el número de imágenes por segundo. El sistema PAL y el sistema SECAM tienen ambos una frecuencia de 25 imágenes por segundo, pero difieren en la forma en que la luminancia y la crominancia se mezclan para formar una señal compuesta. El sistema SECAM, de invención francesa, no ha sabido imponerse en Europa frente al alemán PAL, que ofrece una calidad de imagen superior (sobre todo en lo que respecta a la colorimetría). Hoy en día, todas las videocámaras y televisores admiten los dos sistemas. En el caso de las videocámaras, salvo los últimos modelos analógicos de formato VHS-C, todas están adaptadas al sistema PAL. El estándar NTSC es el sistema americano, que funciona a una velocidad de 30 imágenes por segundo y cada vez más ofrece compatibilidad con el material de vídeo comercializado en España.

Los formatos digitales profesionales.

Conviene señalar que existen otros formatos digitales, en general destinados a los profesionales. Hay un derivado del mini-DV, el DV, que utiliza casetes mucho más grandes. Reservado casi exclusivamente a los aparatos de vídeo domésticos, ofrece una autonomía de tres horas en modo SP. Otros dos formatos específicos para profesionales son el DV-CAM y el DVC-PRO. Se pueden encontrar en los dos tamaños de casete, pero la cinta magnética es más gruesa y la velocidad de avance es mayor, lo que disminuye considerablemente los riesgos de alteración de las imágenes, aunque al mismo tiempo reduce la duración de las cintas en un 30%. Por último, la gama más alta está monopolizada por el formato Betacam Digital.

 


Para los amantes de la imagen
 


La pantalla color.

Accesorio casi indispensable hoy día, las pantallas en color integradas en la videocámara no sustituyen al visor tradicional, pero ofrecen posibilidades adicionales. En el caso de las tomas, permiten filmar ángulos insólitos (picado o contrapicado) sin necesidad de tener la cara pegada a la videocámara. De esta manera, se gana en libertad de movimientos y se puede dar alas a la creatividad. Incluso es posible filmarse a uno mismo sin perder el control del encuadre. En cuanto a la lectura, la pantalla permite mostrar lo que se grabó el día anterior a un pequeño grupo de personas (entre 3 y 4) sin necesidad de una pantalla de televisión. El tamaño de las pantallas integradas varía generalmente en función de las dimensiones de la videocámara, y además hay que comprobar sus prestaciones cuando la luz ambiental es muy intensa. Normalmente, los modelos de gama alta más recientes son los únicos que ofrecen resultados satisfactorios en este sentido.

La autonomía.

Aspecto fundamental cuando se tiene intención de filmar sin un enchufe cerca para recargar la batería, la autonomía de una videocámara varía según el consumo y la capacidad de la batería. Marcas como Sony o Canon han desarrollado tecnologías que permiten reducir notablemente el consumo energético de sus cámaras. No obstante, tenga cuidado, ya que el uso frecuente del zoom, el enfoque automático o la pantalla en color, reducen en gran medida el tiempo de autonomía indicado por el fabricante. ¡Y tanto si se filma como si no, el resultado es el mismo! Las baterías modernas utilizan tecnologías que concentran la energía en el menor espacio posible sin deteriorarse por culpa de las sucesivas recargas. Las baterías que se entregan con las videocámaras suelen proporcionar una autonomía de una hora, pero no olvide que existen otras que garantizan hasta ocho y nueve horas de grabación.

Las distancias focales.

Al igual que en la fotografía, el ángulo de campo varía en función de la cobertura del objetivo. Todas las videocámaras están equipadas con un potente zoom que permite un aumento de hasta 8x. Pero aunque se puedan alcanzar rápidamente distancias focales máximas elevadas, conviene prestar atención a la distancia focal mínima. Por lo general, es equivalente a los 40 mm en fotografía, lo que resulta muy poco práctico en un buen número de situaciones: tomas de interiores, paisajes… Algunas videocámaras se distinguen por tener un ángulo de campo más amplio, que puede incluso llegar a los 28 mm. En su defecto, la falta de amplitud se puede suplir con complementos ópticos que se fijan al objetivo de la videocámara y que amplían el ángulo.

Los estabilizadores de imagen.

Para que los espectadores aprecien plenamente las películas, es importante que la imagen sea lo más estable posible y que esté desprovista de todo tipo de vibración. Ahora bien, al ser las videocámaras cada vez más ligeras y de menor tamaño, es casi imposible filmar sin temblor alguno. Este fenómeno se acentúa cuando utilizamos una distancia focal elevada. Y no hay que perder de vista el hecho de que se puede alcanzar una distancia focal de 300 ó 400 mm muy rápidamente, cosa rarísima en fotografía. Para evitar los temblores, hay que utilizar un trípode (u otro tipo de soporte) o una cámara que incorpore un estabilizador de imagen. Esta tecnología, bastante reciente, se basa en la detección y compensación electrónica del encuadre, o en un ingenioso sistema alojado en el interior del objetivo. Es preferible utilizar este último, ya que combina la ausencia total de deterioro de la imagen con un nivel de compensación superior y un menor consumo de energía.

Trucos y astucias 
 
 


Los ajustes manuales.

Las funciones automáticas incorporadas en las videocámaras más recientes han experimentado grandes avances y ofrecen buenos resultados en la mayoría de las situaciones. Ya no es necesario preocuparse por el enfoque o por el ajuste de la exposición. La videocámara ajusta automáticamente la velocidad y el diafragma de forma que la imagen reproduzca lo más fielmente la realidad. Asimismo, controla el balance de blancos y el nivel de grabación del sonido. El videoaficionado no tiene que preocuparse más que de encuadrar. Sin embargo, aunque los resultados sean excelentes en el 95% de los casos, hay situaciones en las que la videocámara no puede dar resultados satisfactorios: a contraluz, en casos de mucha luminosidad, si el sujeto está en movimiento… Por tanto, es indispensable poder ajustar personalmente los parámetros de la toma. Desgraciadamente, no todas las videocámaras lo permiten y solamente los modelos de gama alta ofrecen esta posibilidad.

La conectividad.

Ya sea la videocámara digital o analógica, se observan pocos cambios en lo referente a la conectividad. Siguen vigentes las tradicionales tomas compuestas para conectar la cámara a un televisor o a un aparato de vídeo. Si estos últimos disponen de tomas en la parte delantera, será más sencillo conectarlos. Si no, tendrá que recurrir al adaptador peritel que generalmente se incluye con la videocámara. En los productos de gama alta equipados con una toma Ushiden (o Y/C), es preferible utilizar esta conexión, ya que proporciona una imagen de mejor calidad. Si tiene un ordenador preparado para realizar montajes de vídeo con una toma DV (también denominada FireWire o IEEE-1394), compruebe que la videocámara admite este tipo de conexión. El fin último es que la toma DV de la videocámara funcione igual de bien al recibir que al enviar datos. De esta manera, podrá terminar en su videocámara digital el montaje realizado en el ordenador sin perder un ápice de calidad. Por último, puede resultarle interesante que su cámara tenga entradas de vídeo analógicas, para transformarla en un estupendo vídeo portátil.


Identificador de la guía: 10000000001406809Guía creada el: 17/07/06 (actualizada el 01/03/11)

 
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