Son unas pequeñas ruedas de metal que se atornillan al buje. Su función es separar la llanta para que sobresalga de la carrocería. Al ser una modificación sobre el chasis, requiere un proceso de homologación y posterior visita a la ITV.
La popularidad del estilo de tuning denominado Spanish Racing, una versión a la española del Drift, está favoreciendo la venta de estos complementos, ya que una de las características principales es el ensanchamiento de la carrocería que nos deja corto el ancho de vías y exige el uso de separadores para situar las ruedas al ras.
Jesús, uno de los responsables del stand de la empresa gallega Hermanos Gregorio Gil, presentes en el salón Galiexpotuning celebrado a finales de julio en Vigo nos explica los pormenores de este accesorio.
Las medidas que se montan habitualmente son de 16 y 20 milímetros de anchura. Son de alumnio hueco, como Momo o en aluminio macizo, como es el caso de la marca que ellos distribuyen, Omni Competition.
Los hay de doble centraje y doble fijación, de doble centraje y separadores simples. También existen unos con forma de disco, que tapan el tambor y dan la impresión de contar con frenos de disco en el coche.
Antiguamente venían sin centrador, lo que resultaba en severas vibraciones en el volante a altas velocidades. Actualmente se calibran en fábrica con un doble centrado, lo que ha eliminado el problema y las hace, por tanto, más seguros y eficaces.
Se trata de un pequeño cuello saliente que lleva el separador que emboca en la llanta. Por esta razón se fabrican específicamente para cada modelo de coche, respetando las dimensiones de su buje.
También lleva una doble fijación. El separador se atornilla al buje y la llanta, a su vez, se atornilla al separador, para dar una mayor seguridad.
No es una pieza homologable. Su uso produce una modificación en los parámetros de fábrica del chasis del coche, aumentando su ancho de vías. Este hecho, según el Decreto 736 de 1998, que regula las modificaciones en vehículos, obliga al propietario a pasar por la ITV en el plazo máximo de una semana aportando el certificado del taller que efectuó la reforma o el certificado de ejecución de obra de un ingeniero de industria.

Al ensanchar las vías, procuramos un mejor paso por curva del coche. Pero también, al alargar la vía creamos un efecto palanca que multiplica las tensiones que soporta el chasis del automóvil. Algunos podrían no soportarlas y romperse en plena marcha. Por eso es necesaria la homologación.
Un ingeniero debe de calcular la resistencias del chasis, las fuerzas que va a soportar según los centímetros de vías que añadamos y certificar que con la modificación circularemos seguros, tanto nosotros como los automovilistas con los que nos crucemos.
El precio de los separadores no es caro, menos de 100 euros, pero hay que tener en cuenta que el principal gasto del presupuesto va a ser la homologación Por esta razón es recomendable, si vamos a hacer varias reformas que exijan volver a pasar por la ITV, hacerlas todas a la vez y pagar un único proyecto y homologación para el conjunto.
La popularidad del estilo de tuning denominado Spanish Racing, una versión a la española del Drift, está favoreciendo la venta de estos complementos, ya que una de las características principales es el ensanchamiento de la carrocería que nos deja corto el ancho de vías y exige el uso de separadores para situar las ruedas al ras.
Jesús, uno de los responsables del stand de la empresa gallega Hermanos Gregorio Gil, presentes en el salón Galiexpotuning celebrado a finales de julio en Vigo nos explica los pormenores de este accesorio.
Las medidas que se montan habitualmente son de 16 y 20 milímetros de anchura. Son de alumnio hueco, como Momo o en aluminio macizo, como es el caso de la marca que ellos distribuyen, Omni Competition.
Los hay de doble centraje y doble fijación, de doble centraje y separadores simples. También existen unos con forma de disco, que tapan el tambor y dan la impresión de contar con frenos de disco en el coche.
Antiguamente venían sin centrador, lo que resultaba en severas vibraciones en el volante a altas velocidades. Actualmente se calibran en fábrica con un doble centrado, lo que ha eliminado el problema y las hace, por tanto, más seguros y eficaces.
Se trata de un pequeño cuello saliente que lleva el separador que emboca en la llanta. Por esta razón se fabrican específicamente para cada modelo de coche, respetando las dimensiones de su buje.
También lleva una doble fijación. El separador se atornilla al buje y la llanta, a su vez, se atornilla al separador, para dar una mayor seguridad.
No es una pieza homologable. Su uso produce una modificación en los parámetros de fábrica del chasis del coche, aumentando su ancho de vías. Este hecho, según el Decreto 736 de 1998, que regula las modificaciones en vehículos, obliga al propietario a pasar por la ITV en el plazo máximo de una semana aportando el certificado del taller que efectuó la reforma o el certificado de ejecución de obra de un ingeniero de industria.
Al ensanchar las vías, procuramos un mejor paso por curva del coche. Pero también, al alargar la vía creamos un efecto palanca que multiplica las tensiones que soporta el chasis del automóvil. Algunos podrían no soportarlas y romperse en plena marcha. Por eso es necesaria la homologación.
Un ingeniero debe de calcular la resistencias del chasis, las fuerzas que va a soportar según los centímetros de vías que añadamos y certificar que con la modificación circularemos seguros, tanto nosotros como los automovilistas con los que nos crucemos.
El precio de los separadores no es caro, menos de 100 euros, pero hay que tener en cuenta que el principal gasto del presupuesto va a ser la homologación Por esta razón es recomendable, si vamos a hacer varias reformas que exijan volver a pasar por la ITV, hacerlas todas a la vez y pagar un único proyecto y homologación para el conjunto.
Guía creada el: 04/08/06 (actualizada el 01/12/11)



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